David y Beatriz #YaSeHanCasado

Hoy en la sección #YaSeHanCasado no entrevisto a ninguna otra pareja. Hoy nos “autoentrevisto” a nosotros.

Después de 2 años de espera para nuestro enlace y de 1 año desde la creación de este blog, os cuento más en detalle sobre nuestra #BodaDeseada. ¡Comenzamos!

David y Beatriz se conocieron apenas siendo unos niños, y llevan 15 años juntos. Su boda iba a celebrarse el pasado 2020, pero la pandemia hizo que tuvieran que cambiar sus planes y retrasarla para poder hacerla de la forma que siempre habían soñado: ante todo los suyos, en un sitio especial para ellos, con fiesta y baile y sin renunciar tampoco al viaje de novios.

Por fin pudieron hacerlo de esa forma el pasado 14 de agosto, en la localidad segoviana de Otero de Herreros, ante 107 invitados, que no dudaron en perderse su gran día y fueron con la mejor actitud que se puede tener: una gran ilusión y muchas, muchas ganas de pasarlo bien.

Hoy nos cuentan más sobre su boda, cómo vivieron ese día, y los meses anteriores, y comparten con nosotros el nombre y datos de sus proveedores. También una pequeña selección de fotos (de la gran Marina Palacios), a la espera de tener todo el material y compartirlo a través de sucesivos post.

David y Beatriz, ¡toman la palabra!

Habéis sido una de las parejas valientes que han seguido adelante con la boda ¿Cómo recordáis ese día?

Como el día más feliz e importante de nuestra vida (hasta la fecha). Un día que ha superado con creces todas nuestras expectativas. Llevábamos dos años esperando este momento, desde la pedida en 2019. Un camino muy largo, protagonizado por una terrible pandemia a la que todos hemos tenido que hacer frente, y que nos hizo aplazar nuestro enlace.

Pero, por fin, nuestra #BodaDeseada llegó. Y fue mucho mejor incluso de lo que habíamos soñado. Ver a todos nuestros familiares y amigos con nosotros, acompañándonos de cerca fue maravilloso. Y sobre todo, verles pasárselo tan bien, después de todo lo vivido. Esa fue nuestra mayor recompensa: hacerles disfrutar. Y disfrutar con ellos.

La ceremonia fue muy especial, tuvo mucho significado. Teníamos los nervios a flor de piel. Nos emocionamos mucho, sobre todo, en el momento de poner un paso en la Ermita y vernos. Además, leyeron personas muy importantes para nosotros (hermanas y primos), lo que la hizo más especial todavía.

Ya al salir de la Ermita nos relajamos bastante. Comenzamos con las fotos, después el cóctel, que nos encantó, porque pudimos estar mucho tiempo con los invitados y disfrutarlo en primera persona con ellos. Después, entramos al almuerzo bailando con mucha energía y fuerza, viendo que la actitud de todos los invitados era brutal. Otros de los momentos únicos que vivimos fueron la entrega de ramos a “las mujeres de nuestra vida”, los regalos a los padres, la sorpresa de los amigos y el vídeo de fotos. ¡Qué momentazos! Cada vez que los recordamos, nos invade una enorme felicidad y nostalgia.

A continuación, me cambié de look para la fiesta y comenzamos la barra libre con un baile. ¡Qué ganas había de poder volver a la pista! La verdad es que lo dimos todo. Nuestros invitados nos han dicho que daba gusto ver unos novios tan, tan “disfrutones”.

¿A qué medidas en materia de movilidad, aforo y barra libre os habéis tenido que acoger?

Por suerte, debido a la mejora de la situación general y gracias a la vacunación, este año había mayor flexibilidad y medidas menos restrictivas que en 2020. En verano de 2021, la mascarilla ya había dejado de ser obligatoria en exteriores, lo que se recibió con mucha alegría en general y también en las bodas. 

Una de las medidas que sí teníamos es que las mesas del almuerzo tenían que ser como máximo de 10 personas. En cuanto a aforo no teníamos ningún problema, ya que la finca donde nos casamos tiene varios espacios exteriores, es muy amplia y permite muchas más personas de las que fuimos finalmente (unas 107). También pudimos disfrutar sin problema de barra libre y baile, hasta la 1 y media de la mañana. Hora límite que marcó unos días antes la Junta de castilla y León, y que fue el detonante para que tuviéramos que cambiar de horario nuestra boda, que estaba prevista para ser de tarde, pero que al final fue de mañana, para poder tener tiempo de hacer todo tal cual queríamos.

Y esto sí que nos afectó bastante a nivel emocional en un primer momento, ya que apenas 10 días antes de la boda tuvimos que replantearla y cambiarla a la mañana, con lo que eso supone: contactar con todos los proveedores, cruzar dedos para que todos pudieran, avisar a todos los invitados…Por suerte todo salió perfecto, todos pudieron, y, para nosotros, tuvimos una boda de 10.

¿Cambiarías alguna cosa o lo harías todo tal cual?

Haríamos todo tal cual, sin ninguna duda. Estamos muy contentos y satisfechos con el resultado. Y por las sensaciones y comentarios que nos han estado haciendo estas semanas nuestra familia y amigos, el feeling general es el mismo: la boda estuvo muy bien planteada y organizada, llena de detalles, la gente se reencontró después de muchos meses sin planes, bailó hasta el final…

Incluso también pensamos que el cambiar la boda a la mañana fue un acierto, ya que tuvimos más tiempo para disfrutar desde primera hora de la mañana con los preparativos hasta el final de la noche.

También tenemos muy claro que volveríamos a contar con los mismos proveedores. Con todos. Son excelentes profesionales. Pero, además, nos han acompañado estos dos años y se han convertido en personas importantes para nosotros, gracias a su entrega, cariño y apoyo.

Otro de nuestros grandes aciertos fue el haber hecho un fin de semana completo de celebración. Y es que recibimos a nuestros invitados el viernes con una cena informal (una barbacoa al aire libre) y les despedimos el domingo con un almuerzo en el mismo lugar, por lo que disfrutaros al máximo de 3 días completos de reunión. Algo que nos encantó, ya que pudimos tener más tiempo para dedicar a todos ellos. Y esto muchas veces no es posible en las bodas de un solo día.

¿Qué fue lo más tedioso del proceso de preparación y organización? ¿Y lo que menos?

Lo más complicado siempre son los factores externos, aquellos que uno no puede controlar. En nuestro caso, ha sido sin duda la angustia producida por las medidas que se iban tomando debido al Covid, ya que hasta 10 días antes de la boda tuvimos cambios.

La verdad es que somos dos personas muy organizadas y perfeccionistas, que quieren que todo salga bien, por lo que hemos estado presentes y pendientes de todo en todo momento. Pero sin duda una de las claves es dejar a los profesionales que actúen. Ellos, como expertos en sus áreas, saben mejor que nadie como trabajar, dada su experiencia.

El sueño de toda novia es su vestido. Háblanos del tuyo

Siempre había tenido claro que en mi boda quería dos looks: uno más formal para la ceremonia religiosa y otro más festivo para el baile. Y así fue.

Para el primer vestido confié en las manos de Raquel Ferreiro. ¡Todo un acierto, ya que dio forma al traje de mis sueños, era mi estilo total! Sabía que quería un único tejido liso, sin adornos. Quería llevar manga larga, dar importancia a la espalda sobre la parte delantera, con cola y velo. Y sobre eso trabajamos conjuntamente. Ella me propuso la idea del rombo en la espalda, que me encantó y a mí se me ocurrió dar forma a las hombreras.

El resultado fue una pieza única, un vestido creado a medida, de color blanco, en crepé, con un corte de media capa, de estilo minimalista, cuyos únicos adornos eran los botones, forrados con el mismo tejido, ubicados en la zona trasera y en las mangas.

Para este primer look, llevé el pelo con ondas al agua en un semirrecogido, un tocado con velo y también unos pendientes protagonistas, además de unos salones altos con tiras en color nude.

Quería que mi ramo fuera estilo campestre, con variedad de diversas flores, siempre en colores verdes y claros.

El segundo vestido que lucí fue una creación, también realizada a medida, por las manos de Petra y Mariló de De Arroyo Atelier. Se trataba de un vestido en crepé, asimétrico, de corte recto, ajustado, con abertura lateral y abotonadura. Contaba con una capa desmontable, en forma de lazada, que nacía del tirante.

Para este look, me solté la melena (en sentido literal) me quité el tocado, me cambié de pendientes (a unos dorados, creados en exclusiva para mí) y de zapatos (también dorados y hechos a medida).

Dos vestidos, dos estilos, que reflejaban mi personalidad en todo momento, y con los que estuve muy cómoda, sintiéndome yo.

Habéis sido una de las parejas valientes, que ha decidido seguir adelante con el enlace a pesar de la situación. ¿Cómo habéis vivido el proceso? ¿Os costó mucho tomar la decisión?

Teníamos muy claro que después de haber aplazado en 2020, este año íbamos a seguir adelante sí o sí, fuera como fuera. Si no hubiera sido posible hacer la boda de nuestros sueños como hemos hecho, nos hubiéramos replanteado hacerlo de otra forma más sencilla e íntima. Pero sí, nos hubiéramos casado igualmente. Teníamos muchas ganas de hacerlo y ya se nos quedó la espina clavada el año anterior, por lo que 2021 tenía que ser el año. 

Cuéntanos alguna anécdota de vuestro gran día.

Habíamos ido viendo el tiempo que iba a hacer el día de la boda durante los días anteriores. Venía una ola de calor y para ese sábado se esperaban unos 38 grados. El fin de semana más caluroso del año. Esa temperatura tan elevada hizo que durante unos 10 minutos nos cayera una tromba de agua, que sirvió para refrescar el ambiente. Pero fue eso, apenas unos minutos, justo al finalizar el cóctel. Pero no impidió que los invitados disfrutaran de ese instante. Es más, es una de las anécdotas de la jornada, ya que se vivieron momentos muy divertidos: la gente bailando bajo la lluvia, se hicieron unas fotos muy chulas con paraguas, los músicos que contratamos para amenizar el cóctel siguieron cantando “a la lluvia”…

¿Qué les dirías a todas aquellos novios que han optado por aplazar su boda?

La espera, al menos en nuestro caso, ha merecido la pena. Aunque pueda sonar algo típico, creemos que es cierto, y que lo más importante ese día es poder contar con la gente que uno quiere. Algo que en nuestro caso en 2020 no hubiera sido posible, ya que personas muy especiales para nosotros no iban a acudir por miedo al Covid.

Por ello, les diríamos que no pierdan la esperanza y sobre todo la ilusión. Sabemos que es mucho tiempo el que pasa desde que la boda se decide y empieza a organizar hasta que finalmente se celebra, pero hay que luchar día a día por mantener las ganas y no caer en pesimismo ni miedos.

La situación se está solucionando poco a poco y aunque toca seguir siendo prudentes y responsables, se espera que las cosas mejores y que en 2022 podamos disfrutar de eventos más normalizados. 

¿Habéis hecho viaje de novios?

Sí, hemos ido 15 días al país de la “Pura vida”: Costa Rica, un destino maravilloso, que nos ha encantado. Tiene de todo: aventura, actividades, naturaleza, selva, parques nacionales en los que visitar la flora y fauna, y playas que son un auténtico paraíso, muchas de ellas, vírgenes y sin explotar. Sus gentes son muy hospitalarias y amables. Hicimos un recorrido bastante amplio, por distintos puntos para intentar ver lo máximo posible y aprovechar. Visitamos Tortuguero, Arenal, Monteverde, Tamarindo y Manuel Antonio. ¡Lo pasamos genial, disfrutamos mucho!

También os quiero compartir la ficha técnica con todos nuestros proveedores, por si queréis tomar nota de alguno de ellos:

Novia

Look 1 (ceremonia)

Look 2 (fiesta)

Novio

Logística

Finca: La Estación

Catering: Artigot

Fotografía y vídeo: Marina Palacios

Flores Ermita: Loving Lavanda

Luces y sonido: High Volume

Música en directo: Los D´Orlando

Photocall: Oh la la fotomatón

Invitaciones: Cristina Quidiello

Detalles: Nuptalia y Entre cestas y faroles

2 comentarios en “David y Beatriz #YaSeHanCasado”

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